La casa es preciosa, las habitaciones muy bonitas y amplias, y está ubicada en un enclave privilegiado con vistas a San Gimignano y a las colinas toscanas, PERO está muy muy descuidada, y no es que esté deteriorada sino que se nota que existe negligencia por parte de las personas que la están llevando: el césped está seco, las sillas de las piscinas descolocadas y sucias, instrumentos de limpieza y utensilios varios tirados a los lados del jardín, una mesa de pin pon llena de polvo, material de construcción apilado a la entrada de la casa, el perro (que es precioso) hacía sus necesidades en el jardín, botellas de agua tiradas que nadie recogía. También comentar que el desayuno fue escasísimo, y nos hicieron la habitación un día sí otro no. En fin, que es una pena que una casa con tantísimas posibilidades, que seguro que en otros tiempos fue llevada estupendamente, este siendo tan fatalmente gestionada, porque con un poco de trabajo se subsanarían todos estos descuidos, que persitían mientras el señor que lleva esta casa estaba limpiando tranquilamente su propio coche!
