Nos cobraron 78 euros noche, el hotel más barato que encontramos en Italia (aunque aviso que cobran por todo). Está bien ubicado, muy cerca del casco histórico. Para llegar a él os recomiendo que salgáis de casa con el plano impreso porque es bastante difícil orientarse por Siena, nosotros tardamos más de dos horas en encontrar el hotel desde la estación. Razón: preguntamos en la estación del tren y nos dijeron que estaba a lado del estadio, que todos los buses que pasaban por la estación te dejaban allí a lado. Buscando el estadio salimos de Siena en el bus y volvimos a entrar. Resulta que el hotel no está a lado del estadio, el estadio está dentro del hotel. Es algo así como si estuviese metido en un patio formado por la parte trasera de los edificios de alrededor. No vimos el estadio hasta llegar al hotel. Tampoco os recomiendo un taxi, son carérrimos en esta ciudad.
Centrándome en el hotel: las habitaciones son grandes, las camas enormes (aunque no son muy cómodas se puede dormir en ellas) , el suelo de plaqueta fría y fea. El cuarto de baño chiquitito y el agua sale por fuera, regular de limpio.
Desayuno incluido en la cafetería del hotel, que está bastante chula. Correcto, de Bufet, café peleón gratis o capuccino o expresso pagando un euro.
Cenamos allí un día, yo no puedo opinar mucho, tomé un arroz gracias a la gastrointeritis que me pillé la noche anterior en el Mcdonals que hay cerca. A mi marido le gustó, menú tres platos 15 €, si te sales del menú te miran con mala cara.
Un pero en el servicio, unos bordes, todos, tanto en recepción como en el restaurante.
La ciudad es muy bonita y merece la pena darle un vistazo, pero no os recomiendo que paréis allí mucho tiempo, es pequeña, difícil, fría y la gente es uraña.
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