Nos alojamos en el Villa Patrizia en junio de 2004. Llegamos a Siena bastante tarde por la noche y tropezamos con el Villa por accidente. Mi esposa advirtió una pequeña señal cuando pasamos conduciendo por la entrada y sugirió que nos diéramos la vuelta y le echáramos un vistazo, porque se llama Patricia. Tuvimos suerte y reservamos la última habitación que teníamos disponible. Y digo que tuvimos suerte de verdad, porque es un hotel maravilloso. Teníamos una habitación con un dormitorio con techos que debían ser de quince metros de alto y un enorme baño de mármol. La cara era muy cómoda y el personal era muy acogedor. Los jardines y los alrededores eran como salidos de una película. Lo único que lamento es que no nos pudiéramos quedar más...
- Patrizia Hotel Siena
