El hotel es un encanto, en auto cerca de siena y a la vez rodeado de campo. Somos una familia numerosa y no tuvieron problema en adicionar dos camas al departamento que alquilamos( ovbiamente cobraron un poco mas). La cocina super equipada, los ambientes amplios hay un cuarto matrimonial y luego es sillon cama uno de los sillones del living, a nosotros nos agregaron dos catres (ojo estoy hablando en temporada baja nose si en temporada alta harian lo mismo) con una vista de la toscana increible.
El desayuno estaba bien era en el mismo living del castillo lo qeu lo hacias todavia mas acogedor. Croissants, palmeritas, pan, dulces riquisimos y nutella. El cafe era muy rico.
Nicola, el dueño, nos llevo a una de las torres para admirar la vista y sacar fotos. Luego caminamos un rato por los jardines....Verdaderamente no daban ganas de irse.
Si se llega de noche, el castello no esta iluminado. Para llegar hay carteles y el camino es muy bueno pero dentro del lugar a la noche no hay muhca luz. no duden en seguir hasta llegar por que va a ser una experiencia inolvidable!!
