Durante nuestro viaje por Umbría y Toscana, este fue el hotel más económico en el que estuvimos (100 €). Está fuera del centro histórico aunque a una distancia caminable de las atracciones y los restaurantes. A partir de otros comentarios me temía que la subida fuera demasiado empinada, pero la verdad es que en general la ciudad - si bien tiene desniveles - es amigable para el paseante en ese sentido. Igual, cruzar el centro con maletas no es recomendable por el tráfico de turistas y vehículos. Así que después de unas pocas cuadras terminamos tomando un taxi que nos salió 5 €.
El hotel resulta un remanso de paz en medio de esta ciudad saturada de visitantes y la vista desde la habitación hacia los campos de la Toscana es maravillosa. (Aunque puedes tener mala suerte y tener vista al estacionamiento del hotel). La habitación es diminuta, lo mismo que el baño y particularmente la ducha. Pero lo peor de todo es que entre una habitación y otra no hay más que una pared de tablas, con lo que escuchas hasta los suspiros de las otras habitaciones. La habitación está razonablemente limpia, pero no resulta acogedora. El desayuno es básico y ponen muy poca cantidad como para que te restrinjas, aunque luego reponen.
Si lo solicitas, te facilitan un computador con internet en la oficina del hotel
Yo no volvería.
