Esta era la tercera vez que pasamos las Navidades en el Rossli. Tuvimos suerte este año ya había sido una copiosa de nieve antes de llegar pero como senderistas, nos quedamos encantados de encontrar que todos los caminos habían sido despejados. Teníamos una habitación superior con un balcón que daba el sol todo el día. Parte de la razón por la que ir al Rossli es la comida y como siempre fue excelente. Este hotel se adapta perfectamente, un personal muy agradable y el hotel ofrece todo lo necesario para pasar unas buenas vacaciones.
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