El Hotel está situado en una zona excelente de Zúrich, a pocos metros de una parada de tranvía y a unos 5 minutos (caminando) de una estación de cercanias. En las proximidades de ésta estación está la Casa de la Opera, el casco antiguo, y muchos lugares de interés turístico.
El Lago está muy cerca, por lo que se puede dar un paseo nocturno y obtener unas fotografías muy bonitas de la ciudad.
Para comer... encontramos multitud de restauramtes abundando los restaurantes asiáticos, italianos y por supuesto las cocinas nacionales.
El hotel en sí está muy bien y como he descrito previamente, una ubicación muy buena.
La atención y servicio de la recepción y bar fueron muy buenas. El desayuno iba incluido en mi estancia (buffet libre variada, aúnque no tan amplia como en otros hoteles. Destacar el zumo de naranja y piña ¡son naturales!).
La habitación es minimalista, cálido y tiene un aseo con doble entrada (un acceso cerca de la puerta de entrada de la habitación y otra cerca de la cama).
Hubo un detalle gracioso en el aseo: un patito de goma sobre una toalla en el suelo en frente de la bañera.
Se dispone de distintos almohadas de distinta dureza para poder estar cómodos para dormir.
Las camas son cómodas y cálidas gracias a los edredones nórdicos de plumas.
Tengo que destacar la limpieza de la habitación y del baño.
Se dispone de televisión con canales abiertos y canales e internet de pago.
La linea de internet para el ordenador también es de pago, aunque se dispone de un ordenador con internet e impresora junto a la recepción (ahí hice el check in online de mi vuelo de vuelta) pero debo advertir que los mensajes de error o de bloqueo de paginas y notificaciones salen en alemán.
Lo que menos me gustó fué el ruido del tranvía ya que puede ser algo molesto para conciliar el sueño, pero particularmente no me molestó demasiado ya dormido.
Por desgracia no pude ni ver ni disfrutar de las otras instalaciones del hotel.
- Sorell Hotel zürich
