A lo largo de os años he perdido la cuenta de los hoteles en los que he llegado a estar en Amsterdam. Al final, ha costado pero parece que lo he encontrado.
Perfectamente se puede llegar a pie desde la estación central. Aunque es un paseito, se puede hacer. Ligeramente separado del eje central de la ciudad, pero no alejado del centro y frente a un tranquilo canal, se ubica el "Pulitzer", la unión de diversas casitas tipicamente neerlandesas.
El recibimiento fue perfecto y cordial. El vestíbulo resulta muy agradable, y en la parte trasera hay un bonito patio ajardinado, con butacas en la parte interior para contemplarlo durante el invierno.
Aunque la decoración de los pasillos no me gustó especialmente (tampoco es fea), las habitaciones son totalmente diferentes. Colores bonitos, techos con vigas de madera y paredes de piedra. Aún siendo una habitación que daba a un amplio patio de luces interior, la curiosa disposición de dos ventanas ofrecía una sensación muy interesante.
Cama muy confortable (Starwood) y suelo de madera. A destacar el despertador/radio/cd "Bose".
El baño pequeñito pero muy confortable. Quizás no tan bien equipado como algún otro "Luxury Collection" en el que he estado, pero bien. Por supuesto albornoz y zapatillas.
Lo único es la bañera, que queda encajonada de una forma un poco extraña.
Respecto a la ubicación, me parece excelente, en una zona tranquila (Jordaan), repleta de magnificos pequeños restaurantes y de tiendas que ofrecen todo tipo de productos. Se ha convertido en una zona muy de "diseño". I para desplazarse no hay problema, Amsterdam es tan compacta que se puede ir caminando de un lado a otro.
Hay un ordenador a disposición del público en el vestíbulo, y si llevamos nuestro portátil, siempre podemos tomar un café en alguno de los cercanos cafés que ofrecen wifi con la consumición.
Realmente un hotel que vale la pena!
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