La verdad es que depués de leer muchas críticas nos decidimos por este hotel boutique, bastante alejado de los hoteles de negocios y funcionales de cadenas hoteleras que solemos siempre escoger......y nos ha encantado.
Como puntos a favor diría que la situación es maravillosa, al lado del canal de Singel, donde puedes ir caminando a todos lados, desde la estación central (aunque con maletas sería algo pesado) hasta la zona de marcha o el Vondelpark.
Además para desayunar muchos sitios al lado del hotel, asi como para comer en restaurantes más o menos buenos, como el pequeño restaurante griego que hay justo al lado del hotel (ojo...la última mesa se sirve a las 20.000h) o en la calle de atrás del hotel que se llama Spuistraat y también la plaza Leisdeplain (miles de comidas de menu turistico más baratita a unos 15 minutos andando)
Del hotel y trato: ninguna queja, fueron muy amables, la habitación estaba genial (nº 102) con jacuzzi, ducha y lo suficientemente grande para dos personas (menos el armario....es enanísimo). En recepción siempre hay, té, café, chocolate, galletas y caramelos para los clientes, y dos ordenadores con internet a disposición de los mismos sin coste.
Como puntos en contra....es más caro que otros hoteles....y el desayuno (no lo probamos) más caro aún (16 euros por persona) y no está incluido en el precio de la habitación, y por mi parte las almohadas eran un poco duras....pero eso bastante subjetivo
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