Se trata de un hotel pequeño, bien ubicado junto al parque Vondel y los principales museos. Tiene un hall de entrada muy agradable y bien decorado. Hasta aquí lo bueno.
Había reservado tres noches una habitación de luxe a razón de 172 euros la noche, desayuno incluido. La habitación nos la adjudicaron en un añadido en la parte posterior del edificio principal, de aspecto prefabricado. Tamaño medio, decoración minimalista por inexistente, salvo dos telarañas, armario mínimo. Daba al ¿jardín? posterior, ubicado en un patio de manzana. El problema era que los edificios colindantes tenían instalados en él sus máquinas de refrigeración y, como hizo unos días de calor, estaban permanentemente encendidos con el consiguiente ruido. Pero no fue problema ya que el ruido que hacía el sistema de ventilación del cuarto de baño(muy pequeño, por cierto), siempre en funcionamiento e imposible de apagar, no permitía oir el ruido exterior, pero tampoco dormir. Me quejé en recepción, pero se limitaron a decir que no había solución.
Antes tuve otro problema: una vez que habíamos deshecho el equipaje, comprobamos que la puerta no abría con la tarjeta, por lo que tuvimos que cambiar de habitación(a otra igual). No se disculparon y ante mi petición de que nos ayudaran a trasladar el equipaje se negaron alegando que era un problema técnico ajeno a su responsablidad.
Por otra parte, cada día tuve que pedir un juego de toallas porque sólo dejaban uno, a pesar de ser doble.
El personal no habla ni intenta hablar español(no me quejo, hay que hablar inglés para viajar), pero muestran poca disposición a entenderte y hacerse entender si tu inglés no es muy avanzado.
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.