Llegamos a Amsterdam y nos perdimos unas cuantas veces; con lluvia sobre nuestros cuerpos que cargaban kilos y kilos, llegamos al hostel y vimos un oasis!
Una chica italiana super políglota nos atendió de maravilla. Nos explicó sobre el hostel, Amsterdam y de todo un poco.
La recepción es muy bonita y moderna. Tienen muchos servicios, pero todo pago (lavandería, wifi o pc´s para internet, toalles), pero nada de esto es ilógico, excepto el wifi a mi entender, pero bueno.
Las sábanas son cómodas, como las camas. El hostel está siempre templado. Tiene un patiecito, sala de TV y el desayuno es libre y super variado y abundante!
Tenés máquinas de snacks, el agua es potable y tenés un locker (pago, pero barato) donde podés dejar tus cosas hasta el check in o luego del check out.
Los baños son completamente mixtos, eso sí que no me gustó. No hay vestuarios, entonces tenés que hacer malabares dentro de la mínima ducha para cambiarte allí y no mojar la ropa. El agua corre por debajo de tus pies conectando todas las duchas, así que imaginate qué lindo es cuando escuchás que alguien se suena la nariz y vos estás al lado…. Eso es lo mínimo, sin imaginar nada más, no…? Son bien ventilados al menos; así como las habitaciones. Estábamos en una de 20, bastante limpia, espaciosa y con aire. Abren las ventanas que dan al canal y entra aire fresco todo el día. Está super bien ubicado, en medio de la zona roja, cerca de todo.
A pesar de ser habitaciones para mucha gente, no estás encimado con nadie.
- Hotel Stayokay Amsterdam Stadsdoelen
