Elegimos el Hegra por las buenas críticas leidas, pero despues de la experiencia no lo recomiendo en absoluto. A la hora de reservar escogimos una habitacion con "ducha y lavamanos" en la habitacion, sin darnos cuenta que eso no incluia vater. Asi,tuvimos que compartir un cubiculo minusculo con nuestros "vecinos". Ademas, la habitacion era diminuta sin ningun tipo de complemento: ni secador, tele, nevera, té... Por no tener, la ducha y el lavamanos no tenian ni puerta, por lo que la intimidad era mas bien nula.
Por otra parte, cualquier adjetivo para definir las tortuosas escaleras del hotel se queda corto. Afortunadamente nuestras maletas eran pequeñas, porque estoy convencida de que hubiera sido imposible llegar al ultimo piso con equipaje algo mas grande. Abstenganse personas con discapacidad, muy altas, muy grandes, con problemas de corazon.... Es horrible!!
Ademas, nada mas llegar y dejar las maletas a la espera de que nuestra habitacion estuviera lista, tuvimos el "placer" de conocer a la mascota: un gato con tamaño de puma saltando entre las mesas del desayuno con tazas, cubiertos, servilletas... Nuestro desayuno no iba incluido, pero despues de ver eso es que ni nos planteamos quedarnos alli. Es cierto que los gatos en Asmterdam implican limpieza en el sentido de demostrar la ausencia de ratones, pero una cosa es tener un gato y otra muy distinta que este pasee a sus anchas por donde la gente come. Si hasta se sento en nuestra factura mientras pagabamos!!
Por ultimo, la atencion muy muy deficiente, con un personal maleducado y seco a mas no poder. Lo unico bueno del hotel, la ubicacion, eso si espectacular. Definitivamente, si quieres ir a un buen hotel en Amsterdam, sigue buscando
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