Este hotel tiene muy buena ubicación, mira al canal Prisengracht, en la parte cercana a Rembrandtplein. La parada del tranvía (nº 4) que te lleva a la Plaza Dam y a la estación central está justo al lado.
Desde nuestra habitación (nº 8) no veíamos el canal, daba a la parte de atrás. El baño estaba fuera y lo teníamos que compartir pero nunca teníamos problemas de que estuviera ocupado. En este hotel se respiraba tranquilidad, no se oía nada, la habitación estaba muy limpia, la nuestra no era muy grande pero estaba bien decorada. Se puede apreciar que tiene un buen servicio de mantenimiento. Los baños estaban limpios y funcionaban bien.
Lo que menos me gustó del hotel fue la poca amabilidad del dueño, que es el que te atiende. Me gane dos broncas por su parte sin tener ninguna razón.
Es cierto que las escaleras son muy pronunciadas, aunque cuenta con una polea que te sube las maletas desde la recepción hasta la habitación. Pero siempre están los 17 escalones que tienes que subir con las maletas para llegar a la recepción.
De verás recomiendo este hotel. Nnos costo la habitación doble 69 euros con todos los impuestos incluidos y el desayuno. Creo quee stá muy bien para un hotel limpio, tranquilo y bien situado.
