Elegimos el Hotel Van de Kasteleen para nuestro descanso de fin de semana (14 al 16 de Julio de 2006), basados en las reseñas de este sitio web. Esperábamos un gran pequeño hotel, y no nos desilusionamos. Está situado en un tranquilo vecindario justo al sur del museo Van Gogh, al cual se puede llegar tomando el tren Nº 5 desde la estación central. Para regresar decidimos tomar un taxi privado al aeropuerto. Fue €30, y solamente tardó 15 minutos. El hotel queda a diez minutos a pie a través de las áreas animadas de la ciudad, y el Heineken Experience aún a menos. Los cuartos estaban bien limpios, y la cama era confortable. Hay una caja fuerte en el armario, y la televisión tiene un numero sorprendente de canales en ingles (Noticias, MTV y muchos programas ingleses), pero lo que más se destacó fue la pareja que administraba el hotel (Nos preguntaban diariamente como nos iba, si dormimos bien, y nos hablaban de todo tipo de cosas) y el desayuno que tomamos las dos mañanas; pan, bollos, cereales, zumos, fruta, yogurt, tocino y huevos cocidos a la orden. Sin duda recomendaría este hotel a otros. Es un hotel fantástico, pequeño, limpio, administrado por gente simpática, y tiene un desayuno excelente.
