Es un buen hotel para alojarse en Amsterdam, para empezar hay que tener en cuenta que el nivel de hoteles en España es bastante superior al que se pueda encontrar en Holanda, y lo que aquí sería un hostal, allí es un hotel.
Lo primero que encuentras según entras es una escaleras super empinadas para llegar a la recepción, es algo normal en la mayoría de hoteles del centro, teniendo en cuenta lo estrecho de las fachadas. El personal del hotel era muy amable y aunque sólo hablaran en inglés y el nuestro era muy de andar por casa, se esforzaban en entendernos. Nos sorprendió LO BIEN SITUADO QUE ESTÁ, en plena plaza Rembrandsplein, en unos 20 minutitos andando por la ciudad llegas a la CE y se llega muy facilmente al mercado de las flores, a la plaza Dam... no cojimos ni un sólo tranvía!!
Cuando llegamos a nuestra habitación (30) después de subir 4 plantas estábamos exhaustos y la calefacción funcionaba demasiado bien jejeje.
La habitación estaba bastante bien en relación al precio (60€/noche) y para ser Amsterdam y en el centro. Estaba bastante limpia, no había manchas sospechosas en la moqueta, el baño, impecable aunque al ser plato de ducha con cortina era un poco incómodo, cambiaban las toallas cada dos días y te dejaban tu gel en la estantería todos los días, además de hacerte la cama. En la misma habitación teniamos una mesita y dos sillas que nos vino muy bien para cenarnos una pizza en la habitación algún día. Las camas no es que fueran demasiado cómodas, de echo eran blandas de más, mi chico no durmió demasiado bien....ah!! y la habitación era de fumadores aunque "joints" no se podían fumar bajo riesgo de que saltara la alarma de incendio y tuvieras que pagar 2000€ por el desplazamiento de los bomberos, eso si, con la ventana abierta no había problema. Ah!! y algo que creo que es bastante importante en una ciudad como Amsterdam con tantos canales: NO HABÍA RATONES.
Sin duda volvería a este hotel y la verdad e sque se lo recomiendo a mis amigos.
