El hotel tiene una buena situación si lo que quieres es descansar después de un largo días caminando por los preciosos canales de Amsterdam. La calle donde está situado es la de las comprar de lujo por excelencia; y está muy cerca de los museos Van Gogh y Rijsmuseum y pegado al Voldelpark, así como a las paradas de tranvía ( 2 y 5, que te llevan a todos los sitios céntricos).Sólo tardas 3 ó 4 minutos en llegar a Leidseplein, así que muy bien. Sobre la limpieza, no tengo muchas quejas: la única, que en 5 noches no nos cambiaron las sábanas. El baño, muy pequeño, pero la habitación, en la tercera planta, de un tamaño estupendo, con dos camas comodísimas y unas sábanas extremadamente suaves. Teníamos una gran ventana a la calle, pero al encontrarse al final de ésta, y no haber salida (linda con el parque), pues no había ningun ruido, se descansaba divinamente.
El desayuno, normal, tirando a flojo: buffet con algun embutido, zumos, café, croissants...
Tenían un detalle práctico, y es que en la planta baja hay un ordenador a disposición del cliente, y totalmente gratis. El precio estuvo muy bien: 390 Euros por 5 noches con desayuno incluido, reservado en Lastminute (no sé si puedo ponerlo).
Y desde luego, recomendar encarecidamente la ciudad de Amsterdam, es maravillosa, vibrante, alegre... la he visitado dos veces, y creo que habrá una tercera.
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