A sólo 10 minutos en coche del mismisimo centro de Amsterdam, encontrarán un pequeño paraíso al borde del mar. Una antigua taverna les acogerá calurosamente (y a ritmo de latinos como música de fondo) en una de sus 6 habitaciones. Éstas son sencillas: pequeñas, pero limpias, luminosas y correctamente equipadas. Este pequeño y encantador hotel ofrece también una cocina tipica en su restaurante, de ambiente rústico y cuyas ventanas miran directamente a la baía (un magnífico cuadro para una cena sencilla pero muy romántica). Sin duda el mayor tesoro es su terraza, situada sobre el pequeño embarcadero, y en la que podrán acompañar su aperitivo de simpáticas tapas mientras admiran la idílica fachada marítima del pequeño pueblo de Durgerdam. El ambiente es muy amical. Esto lo convierte junto con el extraordinario cuadro y su proximidad a la agetreada Amsterdam en un lugar con encanto en el que el viajero se sentirá como en casa, en medio de un pequeño y especial paraíso.
- Hotel De Oude Taveerne
- De Oude Taveerne Amsterdam
