El hotel está bien situado, cerca de la estación central y del casco antiguo. Por lo demás, se ve bastante antiguo y en la recepción no son muy amables. Tiene unas escaleras estrechas y empinadas por las que es muy complicado subir las maletas. Las habitaciones, por otra parte, son bastante elementales, aceptables si pasas una estancia con amigos. La bañera no tiene plato de ducha y hay que ducharse directamente en el suelo, pero el agua sale caliente, ponen gel de ducha y las limpian a diario. Huelen bien, como a manzana; el problema es que en muchas olvidan poner toallas y, cuando se las llevan para lavarlas, olvidan reponerlas.
Lo peor, sin duda, fueron los ratones que rondaban por la habitación de algunos de nuestros compañeros de viaje, que acabaron comiéndose un queso y galletas que llevaban en la maleta.
Lo mejor del hotel es el desayuno, bastante competente para tratarse de un hotel de dos estrellas en el extranjero (donde la calidad de los hoteles es bastante inferior) y el WIFI que es gratis.
Para una estancia informal con amigos está bastante bien; de hecho, puedes hacer ruido en las habitaciones de noche y no te ponen ninguna pega. Si no te enteras de los ratones hasta que te has ido (como me ocurrió a mí) no está mal del todo.
- y Boulevard Hotel
- y Boulevard Amsterdam
