Estuvimos un par de noches en el Novotel y fue perfecto para pasar un fin de semana en Bruselas.
La ubicación es magnífica, al lado de la Grand Place, del Manneken Pis, de la Rue des Bouchers y de la Estación Central donde puedes coger el tren al aeropuerto, a Brujas, a Gante y el metro para ir al Atomium. El hotel está comunicado con el vestíbulo de la estación por unas galerías que pasando por ellas llegas en poquísimo tiempo al andén.
La habitación estaba en la cuarta planta , estaba limpia y se la veía nuevecita y no era nada ruidosa a pesar de que daba a la plaza, la habitación tenía un tamaño adecuado para tres personas y el sofá-cama nos lo dieron sin abrir y pensábamos que no tenía sábanas, pero tan pronto como lo comunicamos a la chica de recepción nos lo abrieron. El váter separado del resto del baño es todo un acierto, nunca lo había visto antes en otros hoteles
El desayuno venía incluido en el precio y no estaba nada mal era muy variado y tenía casi de todo. Lo malo es que el comedor es un poco pequeño para un hotel tan grande y un día tuvimos que esperar un poco para entrar, pero nos hicieron una lista por el orden en el que habíamos llegado y en seguida entramos a desayunar.
En recepción, menos un día que tuvimos que hablar en inglés con la recepcionista, hablaban español, cosa que se agradece, aunque nosotros hablamos inglés nos resulta más cómodo hacer el check-in en español. El área de recpción era moderna y tenía varios sillones, además tenía dos iMacs en recpción para conectarse a internet aunque como había mucha gente hospedada casi siempre estaban ocupados. Y el hotel tenía un pequeño gimnasio en la primera planta, tal y como viene en la página web, aunque nosotros no hicimos uso de él.
En definitiva un hotel al que regresar sin lugar a dudas.
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