Al igual que han escrito otros viajeros, después de leer las críticas, nos quedamos un poco inquietos en cuanto a lo que cabía esperar de este hotel. Ahora podemos decir que este hotel fue una de las mejores decisiones que en lo que concierne a los viajes he podido tomar. El hotel se encuentra en una zona plagada de tiendas de lujo (Coco Chanel, Adolfo Domínguez, etc.) y buenos restaurantes (asequibles y más caros). El tranvía está a cinco minutos andando y la estación del metro a diez. También puedes ir andando hasta el Gran Palacio, te lleva 30 minutos (un bonito paseo). Las habitaciones son grandes, espaciosas (unos veinticinco metros cuadrados) y tranquilas, con camas cómodas y todos los extras que te puedas imaginar: secador, recipiente para hacer té y café, televisión, caja fuerte, un minibar, un sillón y un escritorio. El cuarto de baño es pequeño, comparado con la habitación, pero tiene el espacio necesario. El personal del mostrador fue de lo más amable y serviciale e hicieron todo lo posible para asegurarse que nuestra estancia era agradable. Recomendamos encarecidamente incluir el desayuno en el precio porque es tipo bufé, muy completo y sabroso, pero cuesta 22 euros (pero incluido en la reserva, sólo pagamos 12). Muy recomendado.