Para empezar, la localización está muy bien. Está cerca de la estación de metro "Annessens" y también se llega rápido caminando a la estación de tren de Midi. A la Grand Place se llega en 10min caminando.
En cuanto a la atención a la llegada fue muy buena. Hablan francés e inglés en la recepción.
La habitación en principio parecía estar genial. Super amplia, con tele de plasma, minibar, las camas enormes, super limpio, etc. El baño tenia bañera y todo genial.
PERO!! no todo era tan bonito como parecia. La ventana, que era puerta de balcón a su vez, no cerraba bien. Menos mal que esos dias hizo calor, porque parecia como que estaba desencajada y las cortinas estaban como para cogerlas con pinzas de lo negras que estaban. Además, estaban descolgadas por un lateral. En cuanto al minibar estaba vacío y desconectado. El volumen de la tele no subía y casi ni se oia y para cambiar de canales tenias que situarte con el mando a un metro. El teléfono era imposible de usar porque las teclas estaban todas pegadas, tenias que pulsarlas super fuerte para que se hundiera y lo peor de todo es que se quedaban pulsadas!!
Aparte de todo esto, la cortina de la bañera no era suficiente para cubrir todo y tenias que andar con cuidado para que no se saliera el agua porque tampoco había alfombra. Los amenities del baño eran escasos, simplemente unos potitos de gel y champú.
El desayuno constaba de yugur, 3 clases de zumo, 2 tipos de pan, algo de charcutería, porciones de mermelada y mantequilla, huevos revueltos y bacon (los cuales estaban hechos a base de polvos porque aquello no tenia nada que ver con huevos), una maquina de hacer café y un par de clases de bollos.
En general está bien el hotel si no te pones quisquilloso pero lo de la ventana, la tele, el teléfono y la cortina del baño son cosas imperdonables para el precio que exigen por ser un hotel de 4 estrellas.
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