“Un hotel precioso. Un servicio maravilloso”
Situado a unos minutos andando del centro turístico principal, el hotel Flanders es un fantástico sitio desde el que explorar Brujas. La ubicación era perfecta para nosotros: lejos del bullicio y el ajetreo de las calles de tiendas y las plazas más importantes, ¡pero suficientemente cerca como para estar allí rápidamente cuando queríamos! Lo primero que notamos en el hotel es lo amable que era el personal - no pudieron ser más serviciales. La bienvenida fue cálida y de lo más sincera - parecían encantados de que hubiésemos elegido Brujas para pasar nuestras vacaciones y querían asegurarse de que nos lo pasábamos bien a nuestro estilo. La recepción y la sala/bar estaban amuebladas con mucho gusto; el pequeño jardín terraza era una delicia, y la piscina pequeña pero perfectamente estructurada. Nuestra habitación estaba limpia y bien presentada. Era un poco pequeña, ¡pero tenía un balcón y un baño inmenso que compensaban! Los desayunos en el hotel eran fantásticos. Cada mañana nos dábamos un festival de fruta fresca (manzanas, naranjas, kiwis y melón era lo que había cuando estuvimos allí nosotros), cereales, tostadas, fiambres, quesos, huevos y para aquellos que les guste el desayuno tradicional inglés, también tenían huevos revueltos y un bacon delicioso. El desayuno es estilo buffet, lo que significa que puedes comer tanto o tan poco como quieras. Las camareras eran encantadoras también. El la misma calle Langestraat encontrarás un supermercado, tiendecitas con comida preparada, panaderías y bares auténticos de los que no son para turistas. Justo al dar la vuelta a la esquina del hotel hay más bares y restaurantes de moda, justo en uno de los canales. Pasamos mucho tiempo deambulando por las calles secundarias de Brujas, disfrutando de la paz que se respiraba allí. Las iglesias son extraordinarias y merece la pena ir a verlas. Sin duda recomendamos el hotel Flanders a cualquiera que esté planenando hacer un viaje a Brujas. ¡Es fantástico!