El hotel está súper céntrico y es muy tranquilo. La decoración es algo excesiva, barroca. Ocupamos una habitación cuádruple muy espaciosa que consiste en un baño y dos habitaciones: éstas últimas están separadas por una puerta acristalada (para mi gusto tendría que llevar una cortina ya que los cristales son totalmente transparentes). Lo malo es que los edredones de las camas quedaban MUY CORTOS. En cuanto al desayuno, era bastante sencillo pero correcto, aunque el tema del café deja mucho que desear : es una máquina y los tipos de café (capuccino,ristretto,expresso) no se ajustan para nada a la realidad. Por lo que respecta al personal, el dueño, aunque correcto, no destaca por su simpatía. Mi valoración general es muy buena.
- Patritius Hotel Bruges
