Al entrar al hotel el tufo a tabaco te tira para atrás pero luego al ver la habitación sorprende la decoración atrevida pero con encanto. Nos dieron una hab en la primera planta tras pasar una puerta que no permite que el tufo a tabaco suba. Las paredes decoradas en tono amarillo y una enorme lampara que cuelga del techo y va a caer justo encima de la cama. Tambien hay un acuario muy gracioso. La única pega el tamaño de la hab y la sabana bajera que tenia la cama mejor no mirarla al detalle, pero bueno para pasar una noche...
El desayuno muy bien, todo muy bueno.
La chica de la recepción es un amor y te informa de todo.
Muy bonita Brujas, aunque desierta por la noche. Salid a tomar fotos de noche , es una maravilla.
- Salvators Hotel Bruges
