Cuando reservamos nos ofrecieron una habitación que no estaba en su web, porque las demás estaban ocupadas. Nos dijeron que las características eran las mismas que en las demas habitaciones, pero que el baño estaba fuera de la habitación aunque era nuestro exclusivamente. Cuando llegamos y entramos en la habitación ¡qué horror!: había polvo por todos lados, olía a rancio, las sábanas eran viejas y estaban usadas, el mobiliario era de mercadillo barato y viejo, y por supuesto el baño lo teníamos que compartir con la dueña y estaba lleno de pelos y de mugre. En definitiva: ¡una pocilga!!!!.
Además, hablando con los huéspedes de la habitación de al lado, pudimos comprobar como las habitaciones tienen una especie de ventanita mediante la cual se comunican, así que ya es lo que faltaba: te pueden espiar!!!!!! Por supuesto nos fuímos de ese antro y la pena que tengo es no haber llamado a la policia y haberles puesto una denuncia.
