Trato del personal educado, amable y profesional, como es habitual en Portugal y especialmente en las Pousadas. Fácil localizacion gracias a las indicaciones existentes. El hotel dispone de aparcamiento gratuito no vigilado pero dentro del mismo.
Aires monasticos en todas las dependencias. La habitacion que nos asignaron tenía vistas a la piscina, con un amplio baño y unos muros de mas de un metro de anchura, como edificio antiguo e histórico que es. Dispone de un menu degustacion (entradas variadas, dos platos, postre y bebida) por 30 euros. Nos sorprendió que cuando terminamos la botella de vino tinto nos ofrecieron, dentro del menu, una de vino blanco tambien, incluida en el precio. Personal del comedor muy amable y profesional.
Excelente relacion calidad precio ya que viajamos con bonos de hotel (sesenta euros noche habitacion doble).
No es recomendable el mes de agosto para visitar Beja, ya que es la ciudad mas calurosa de Portugal. Salvo por el calor nuestra estancia fue perfecta, para repetir.
- Pousada De Hotel Beja
