Acabamos de llegar del Tivoli Carvoeiro, hemos pasado 5 días inolvidables. Cierto es que hay algunos aspectos del hotel que necesitan ser renovados, pero el entorno inigualable, la atención amabilísima del personal y los servicios que prestan hacen que no repares en los pequeños defectos. El encontrar el hotel está algo dificultoso, aunque nosotros con el GPS no tuvimos ningún problema. Nosotros íbamos en régimen de alojamiento y desayuno, he de decir que el desayuno estaba bastante bien, tipo buffet y bastante completo para lo que se requiere. En el almuerzo, si no quieres salir del hotel porque estás disfrutando de la piscina, tienes un restaurante buffet justo allí junto a la piscina que está banstante bien, a base de ensaladas variadas, carnes y pescados a la plancha, sopas, etc. Puedes elegir comer a la carta o del buffet. Las veces que comimos allí elegimos buffet, si solo comes del buffet de ensaladas te cobran unos 9,75 euros por persona y si comes de los dos buffets unos 17,75 euros por persona bebidas aparte. En este buffet hemos comido las mejores chuletillas de cordero lechal que he probado en mi vida. En cuanto a las instalaciones, que os puedo decir, en las fotografías se puede apreciar el encanto de la zona, paradisíaca. Yo difiero del usuario que opinaba que no merece la pena bajar a la calita. Nosotros sí que bajamos, es una zona espectacular, únicamente hay que tener algo de precaución por el tipo de escalera que te conduce a ella, ya que los peldaños son de la misma roca que bordea la cala. Es preferible bajar por la mañana, ya que por la tarde sube la marea y lo que te encuentras es una piscina. Por la mañana, bajamos, sacamos muchas fotos y nos dimos un buen remojón, el agua está fresquita, propio del Atlántico. A los servicios que ofrece el hotel les doy un sobresaliente, nosotros disfrutamos de las piscinas exteriores, la interior, el jacuzzi y el baño turco. Ah!, se me olvidaba, también disponen de gimnasio, salón de belleza y servicio de masajes. El último día mi marido y yo decidimos darnos un masaje para probar a ver qué tal. La verdad es que fue una experiencia gratificante al máximo. Lo sorprendente es el enclave donde te dan el masaje. Tras seguir las indicaciones del personal de recepción, salimos al exterior accediendo por uno de los pasillos de las habitaciones, y caminamos unos pasos más hasta llegar a lo alto de la colina. Allí estaban esperándonos dos señoras vestidas de blanco, debajo de una jaima blanca con dos camillas en el centro. Como fondo teníamos el cielo y el mar, como alfombra el césped y como música el sonido del mar y las gaviotas. Fue espectacular, nos dieron un masaje de espalda durante unos 20 minutos al precio de 15 euros cada uno, lo considero un precio bastante bueno.
También disponen de varios restaurantes para la cena, aunque nosotros preferimos cenar en el pueblo por lo de darnos una vueltecita. Luego, eso sí a la vuelta, siempre antes de irnos a la habitación nos íbamos al bar que está en la 5ª planta donde te ponen música en vivo, y te puedes tomar una copa en la terraza con la vista espectacular de la piscina y la cala de noche que también tiene muchísimo encanto. Luego, el pueblo está a unos 10 minutos andando desde el hotel, no merece la pena coger ni coche ni autobús. A mí me pareció un pueblo muy agradable, básicamente su encanto son sus playas ubicadas en unas maravillosas calas. El pueblo en sí, es pequeño pero muy animado, tiene multitud de restaurantes donde comimos estupendamente. Recuerdo que el último día después de cenar fuimos bajando hasta el centro y cerquita de la playa donde hay un escenario instalado había una cantante amenizando la noche, lo mismo te cantata en inglés que en español, ciertamente fue una noche muy divertida. Hemos vuelto encantados, seguro VOLVEREMOS.
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