Nos alojamos aquí por 10 días durante finales de agosto. Un hotel estilo privado antiguo que ha sido convertido en un hotel sall con 6 ó 7 habitaciones, éste es un lugar relajante para alojarse lejos del ajetreo de Algarve.
Los propietarios son regalo para ayudarte con cualquier pregunta que puedas tener, o para ofrecer consejo pero en general te dejan en paz. Hay una piscina para relajarse y un bar de honestidad en donde te sirves tú mismo. Aparte de eso, el hotel sirve el desayuno en una mesa común (todos juntos) pero no el almuerzo o la cena.
Lo único negativo es que es un poco ruidoso. Está en el pueblo (rodeado de las paredes eran altas para la privacidad) pero hay un montón de ruido desde el tráfico y las varios eventos que nunca ocurrió en el pueblo. Insisten en una habitación lejos de la calle.
- Casa De Estoi Faro
