El hotel dispone de unas instalaciones acordes a un hotel de cinco estrellas pero ahí se acaban las estrellas del hotel. A nuestra llegada a las 15:30 tuvimos que esperar algo más de una hora para entrar en la habitación y así comenzó nuestra experiencia en el Yellow Lagos.
El desayuno buffet no se corresponde con lo que cabe esperar de un hotel de esta categoría, estaba totalmente desorganizado, las mesas sin recoger, los escasos camareros desbordados, bandejas del buffet vacías, una bollería, (croissants, madalenas…), de baja calidad, una larga cola de gente esperando a tener mesa, en fin, un pequeño desastre.
En la piscina no hay suficientes hamacas para todos los clientes del hotel, y esto degeneraba en una lucha por ver quién era el primero en coger sitio, así que optamos por descubrir las playas del Algarve. La puerta de acceso a la playa de enfrente del hotel está averiada, (argumentan que cerrada por seguridad), con lo que tienes que dar una importante vuelta para llegar a la playa.
Comer en la cafetería de la piscina del hotel, otro desastre, tardaron una hora, como mínimo, en servirnos dos hamburguesas y una coca cola. Quisimos darle una oportunidad a la cena y nos encontramos con una cena buffet de 30 euros con una calidad de menú de 10 euros de restaurante de tercera. Visto lo visto, nos dedicamos a conocer la zona gastronómicamente y usamos el hotel de base de operaciones.
El gimnasio no está incluido en el precio de la habitación y te cobran 10 euros porque está diseñado para que hagas un circuito de gimnasio y spa. Para el que lo haga todo está bien pero yo solo quería hacer algo de ejercicio así que pague 10 euros por agotarme en el gimnasio
La habitación es lo mejor del hotel si bien se echan en falta ciertos detalles. No tenía mini bar y no ofrecían canales de alquiler de películas. Por lo demás la habitación era muy confortable con un muy buen aislamiento sonoro y una buena climatización.
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