El hotel está bien situado, a 10 minutos del centro andando y a otros 10 de la playa de Pinhao, Estudiantes o Batata. El aspecto exterior del hotel es de abandono. El muro exterior está casi que se viene abajo, lleno de grietas y falto de una mano de pintura (o dos). Las zonas "ajardinadas" están secas y llenas de papeles y botellas. La recepción es lo mejor del hotel, ya que está bastante limpia y bien decorada. Los recepcionistas también fueron simpáticos y amables. Las zonas comunes no están mal. Pasillo, ascensor, patio están bastante limpios. Las habitaciones dejan muchísimo que desear. Las paredes están llenas de parches con pintura de otro tono, el aire acondicionado es antiquísimo y hace un ruido insoportable. No hay sillas en la habitación, ni cajones para meter las cosas. El armario era bastante antiguo y olía a cerrado. La cama supletoria era un catre con un colchón blandísimo y un somier lleno de nudos. La terraza estaba llena de heces de gaviotas, las cuales campan a sus anchas por las terrazas durante todo el día. Incluso encontramos un polluelo de gaviota muerto en nuestra terraza, la cual no pudimos disfrutar porque no hay una maldita sombrilla, estaba llena de heces y porque el aire caliente del refrigerador del aire acondicionado está a la altura de los pies en la misma terraza. El baño es por lo menos de los años 80, con las tuberías por fuera y unos azulejos sucios y antiguos. El servicio de limpieza fue horrible en los dos días que estuvimos. Nos fuimos a la playa a las 9 de la mañana y cuando volvimos a las 14 la habitación aún no estaba limpia. Se lo dijimos al recepcionista, que subió para avisar a una de las dos limpiadoras que había para todas las habitaciones. Se excusó diciendo que siempre les pasa en temporada alta y que lo sentía, pero que no podía hacer nada más. Estuvimos dos horas esperando a poder ducharnos y echar una siesta. Cuando ya nos avisan vemos que la limpiadora lo único que ha hecho es hacer las camas y fregar la terraza. El suelo seguía sucio y las toallas las tuvimos que recoger nosotros porque no las había cambiado. Además no había repuesto el papel higiénico, que tuvimos que recoger en recepción. Sobre el buffet de desayuno decir que no está mal, aunque el lugar es algo pequeño y como no madrugues te tocará esperar para coger mesa. El sitio es algo patético, con unas sillas de hierro verde y unos manteles playeros que hacen que parezca aquello un merendero. Además está en un lúgubre sótano a ras del suelo. El garage también es bastante pequeño, ya que al llegar nos dijeron que no había plaza. Además la entrada del mismo es muy estrecha y si tienes un 4x4 o un híbrido olvídate de entrar. Hay bastante aparcamiento en la zona de todas formas. En general el hotel está bien si no eres nada exigente y solo buscas un sitio en el que dormir por poco dinero cerca de la playa y el centro.
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