Excelente!!! Desde nuestra llegada la atención fue personalizada, nos mostraron el hotel y nos dieron un folleto en el que se incluía información de la zona y unas pulseras para que, a los establecimientos que fuéramos nos hicieran o un descuento o un regalo, del tipo una jarra de sangría si era un restaurante, por ejemplo. La habitación funcional, aunque algo pequeña, pero el diseño y las vistas compensaban dando la sensación de amplitud. La cama cómoda y agradable. Está limpia y el servicio de limpieza es discreto y silencioso, no molestan por la mañana. Las vistas de la habitación son impresionantes, la sensación de paz que da es increíble. Las instalaciones muy buenas, buenas zonas comunes e igualmente con vistas al océano que invitan a descansar. Nos tomamos un mojito y aunque caro estaba muy bueno. El desayuno de buena calidad y con variedad, un acierto que hubiera los típicos pasteles de nata portugueses. La piscina exterior un lujo, nos bañamos a pesar de que el agua ya estaba un poco fría. El spa no lo es como tal, es una piscina climatizada con dos chorros, uno a presión y otro en cascada (a determinadas horas no funciona) y además tiene una sauna y un baño turco, que no funciona y da la sensación que no lo hace desde hace algún tiempo.El parking exterior es gratuito y seguro, la localidad es tranquila en estas fechas. En general un excelente hotel en el que sin duda se debe repetir, para volver a disfrutar del entorno natural, los deportes y relajarse.
Lo negativo:
En el spa debería estar prohibida la entrada a niños porque, como es natural, los niños juegan, chillan, se tiran desde el borde de la piscina y esto no es lo más relajante para las parejas que buscan desconectar o encontrar un momento romántico. Además la chica que debe darte las toallas al entrar no está siempre en el mostrador y a veces es difícil encontrarla para pedirlas. Y lo último, no hay wifi en las habitaciones gratuito.
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