La verdad es que al llegar al hotel y ver la habitación que nos asignaron lo primero que pensamos era que nos habían metido en un hotel salido de una película de terror. Las paredes tenian huellas de manos, las cortinas y las colchas de la cama tenían manchas, la intimidad que daba la puerta del baño era mínima, los ladrillos del suelo del balcón se podían arrancar con la mano, todo el hotel olía bastante mal (cuando recuerdo el olor del comedor aun me estremezco), los cabeceros de la cama eran un peligro a la hora de dormir, los desayunos eran bastantes pobres y el trato del personal bastante desagradable con el grupo en general.
Sin embargo supimos adaptarnos y a los 5 días el hotel era como nuestra casa. Aunque la comida y el trato en las cenas era bastante pobre supimos sacar provecho y comer todo lo bien que pudimos así como toda la cantidad que se nos permitió. Supimos ganarnos el cariño del personal que no tuvo ningún problema en subir en alguna ocasión a mirar algunos problemas que teníamos con el aire acondicionado y a abrirnos la puerta del baño que constantemente se quedaba atascada. Supimos sacar partido también a la noche de coimbra, que aunque no era demasiado alegre nosotros supimos difrutar sacando un par de sillones a los balcones y tapándonos con algunas colchas, que aunque tenían más de una mancha eso nos ayudó a no ser demasiado escrupulosos. Cabe recordar lo bien que nos vinieron unos sofás que había en los pasillos de cada planta ya que en ellos podíamos hacer nuestra reuniones para charlar y pasar un buen rato, al igual que supimos aprovechar al máximo el reducido tamaño de las habitaciones en las que supimos organizar reuniones de estudiantes bastante dignas y divertidas (fuimos incluso capaces de dormir placidamente 9 personas en 2 camas normales y una supletoria). Por último la situación del hotel era bastante buena, junto al río y a la estación de tren y con numerosos restaurantes próximos.
Finalmente mi humilde opinión es que aunque al principio este hotel pueda resultar algo terrorífico sólo hay que saber disfrutarlo.
Un saludo y suerte, mucha suerte!
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- Hotel Braganca Coimbra
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