Conoci este hotel hace muchos años, incluso antes de la ampliación y sigue encantandome.
Tiene todo el encanto de una vieja quinta portuguesa, con aires de nobleza y charme, a unos escasos metros del centro de Coimbra.
Nostalgica, romantica, decadente aunque en perfecta forrma , La Quinta guarda aun intactos los jardines por donde la historia cuenta que Ines de Castro vivio la apasionada historia de amor con Don Pedro y donde la la leyenda situa el lugar donde fue asesinada por los complices del padre de su amante de ahi su nombre : Quinta das Lagrimas.
Es un placer poder dormir en la misma habitación donde durmiera mas de una vez la fadista Amalia Rodrigues o admirar la fronda del jardin donde aún crece un secuolla que plantara el Duque de Wellington.
Quizas la Quinta ha perdido cierto melancolico encanto con la ampliación del ala nueva, y consiguiente merma del terreno dedicado a jardin, pero aún así es el perfecto lugar para una estancia tranquila y romantica , pudiendo escuchar las aguas del Río Mondego o esforzando un poco el oido los sones de un fado de Coimbra, que nos llega desde los altos de La Universidad.
Coimbra dos doutores, Coimbra dos amores...
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