Pombal es una amable casa rural regentada por unos holandeses y situada en la cima de las colinas de Coimbra, cerca de la universidad. Nos gustaron los interiores, bohemios y coloristas y el encantador jardincito tapiado de la parte de atrás. Nuestra habitación era bastante básica, pero confortable y las de la parte trasera gozan de unas preciosas vistas de la ciudad. Los dueños son muy atentos y nos dieron buenos consejos para recorrer la ciudad y sobre los mejores restaurantes y locales para escuchar fado. Una opción a precio razonable... y un poco extravagante.
