Se trata de un hotel de reciente remodelación. Su situación es perfecta ya que a la izquierda a apenas 150 metros tenemos la playa y la derecha, giramos la esquina y nos encontramos con el Casino de Figueira, en una zona toda peatonal. Como ya he indicado la ubicación es perfecta, en pleno centro, rodeado de los restaurantes y bares de la ciudad.
El personal es amabilísimo, dispuesto siempre a ayudarte y mejorar tu estancia.
Se trata de un hotel muy pequeño, con pocas habitaciones, lo que le da un carácter más familiar, pero sus reducidas dimensiones son justamente su mayor problema. Las habitaciones son muy pequeñas, justo las camas, el minibar (disponen de hervidor de agua para infusiones), escritorio con tv de plasma de aproximadamente 19 pulgadas, y un mini armario empotrado, el espacio que queda es mínimo por lo que a mi me produjo bastante ahogo, ya que las habitaciones no tienen balcón, algo que en unas vacaciones estivas considero necesario.
Parte de las habitaciones dan a la parte trasera, donde hay motores y un considerable ruido.En un principio nos dieron una de éstas, pero tras consultar si existía posibilidad de cambio, el personal amablemente nos ofreció otra habitación con cama matrimonial que daba a la parte delantera. Esta nueva habitación, al ser de una sola cama matrimonial era aún más pequeña que la anterior, aunque efectivamente daba a la parte delantera del hotel, pero las ventanas tienen unas cornisas que impiden visualizar la calle.
Hay dos grandes ventanales, uno de los cuales no cerraba bien, y a causa del fuerte viento que hay en Figueira resultaba muy incómodo ya que golpeada constantemente y dejaba entrar el aire frío, en cuanto nos percatamos se lo hicimos saber en recepción cuando íbamos a dar un paseo y al regresar ya lo habían solucionado.
Otro handicap es la falta de piscina, aunque es algo habitual en Figueira, de hecho existe una piscina pública delante de la playa, muy frecuentada por la gente que conoce Figueira, ya que a causa del fuerte viento que azota la costa puede resultar muy incómodo pasar un día de playa. La entrada cuesta 7 euros, pero si se adquiere en el hotel son 5 ya que tendrán algún concierto con la piscina.
Cerca del hotel hay un parking con el que también tienen concierto, donde guardar el coche sólo cuesta 5 euros al día.
El desayuno es muy muy escaso, en diversas opiniones sobre el hotel lo había leído, pero francamente no imaginaba que fuera tan escaso, poca cantidad y poca variedad.
En resumen, Figueira es una ciudad tranquila, para pasar unos días agradables, por la noche hace mucho frío aunque sea pleno verano por lo que se duerme estupendamente. Salir de copas, a tomar el aperitivo o cenar sigue siendo más económico que en España. El hotel es pequeño, familiar, personal excelente, limpio y cuidado. Las habitaciones son muy pequeñas, sin balcón y sin piscina. Las habitaciones disponen de conexión wifi gratuita (aunque la velocidad es baja).
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