Escogimos este hotel porque queríamos llegar hasta él caminando con las maletas desde la estación de autobuses y lo pudimos hacer perfectamente pues está a unos 50-100 metros. También está muy cerca del Santuario, de los museos y de la parada del trencito que te lleva hasta donde se apareció la virgen a los partorcillos (realmente en Fátima casi todos los hoteles están cerca de estos lugares); cuando digo "cerca",quiero decir que se puede ir andando.
El trato del personal del hotel, desde los de recepción hasta los del restaurante o cafetería, fue muy correcto y servicial.
La primera impresión que te causa este hotel cuando lo ves por fuera es que es algo viejo y austero...y así es; cuando entramos en nuestra habitación lo primero que notamos fue el olor a mobiliario con muchos años y muy sencillos. La limpieza era buena y el cuarto de baño bastante grandecito y con lo necesario. Lo que no llevamos muy bien fue el que no tiene minibar y para nosotros es necesario ya que viajamos con una niña pequeña.