Llegamos, y tal como venía reflejando algunos de los comentarios sobre el hotel, la recepción estaba desierta, Un telefono a la vista con un cartel indicaba un numero a componer. Asi lo hicimos y llego a los 5 minutos un chico joven que nos explicó que estaba solo para todo. Nos indicó una habitación en la segunda planta (sin ascensor), y cuando llegamos pues estaba a medio hacer. Nos la cambió después de consultar por telefono con una persona. Me imagino el dueño del hotel. Le indicamos que queríamos despertarnos temprano para coger el vuelo a Londres de las 07h40. Nos comentó que justo se le había roto la maquina de café, pero que tenía descafeinado y que estaría con nosotros para el desayuno a la mañana siguiente. Tal como lo resentimos, no apareceió el día siguiente. Abrimos frigorificos industriales para comer lo que había. Todo esto contribuyó a una impresión de desolación y de poca profesionalidad. Pagamos 66 euros la noche, cuando el en hotel de Reykjavik pagamos una media de 40 Euros. Intentar los otros, creo que ser´s atentido como un hotel que se precis atiende a los clientes. Tamppoco se pide mucho, pero un minimo si.
- Keilir Hotel Keflavík
