Elegimos este hotel ya que está cerca de la estación de tren de Linz. Habitación número 595. Fue un muy buen hotel de bajo coste. El personal era muy amable. Es un limpio encanto del viejo mundo. Algunas de las luces no funcionaban pero estoy seguro de que si nos molestara nos para decirle al personal, hubiera sido lo repararon. Nuestra habitación era muy espaciosa, con un pequeño balcón cerrado. El balcón tenía mesas de una silla y tenía una vista de la cocodrilo de Catedral. El desayuno era de estilo bufé con muchas opciones. restaurante y bar tenía un ambiente estupendo. En el check out nos dieron una botella de muy buen austriaca vino blanco.
