Definitivamente necesita moqueta nueva, o mejor aún tarima. Las camas eran bastante cómodas pero las almohadas estaban rellenas de espuma en trozos y eran incómodas. Para proteger el colchón tenían unas mantas sucias y llenas de pelos.
El baño ha sido reformado recientemente, pero desafortunadamente el agua que sale de la ducha no tiene fuerza, cerca de ser un chorrito.
El desayuno fué una decepción. Los huevos revueltos eran un invento y el bacon era un embutido sucedáneo. No se puede tostar el pan. La fruta pobre. Los croisanes eran buenos pero tuvimos que pedir que nos los reservaran por que enseguida se acababan y no los reponían. El café no está mal (a mi me gusta tipo americano) el té incoloro.
Es evidente que se cierne la sombra de una mano tacaña sobre el hotel.
En cuanto al personal, como la mayoría de los vieneses (son todos los austriacos así?), sufre del problema de creerse intelectualmente superior. Prometo que había veces que en restaurantes o museos preguntaba dónde estaba el servicio y me informaban, pero como si fuera estúpida por no saberlo.
En mi opinión lo mejor y único bueno de este hotel es la ubicación. Ah! otra cosa buena es que había caja fuerte en nuestra habitación y sin cargo adicional.
- Kartnerhof Hotel Vienna
