Estuvimos en este hotel de Luna de Miel y por cortesía del hotel nos dieron una suite. Destacamos el desayuno tipo buffet: muy abundante, variado y de gran calidad (sobre todo la macedonia de frutas naturales y el pan) . El personal del restaurante siempre pendiente de las mesas, que no faltara nada y todo estuviera limpio. Respecto al personal de recepción, muy atentos, competentes en varios idiomas (incluido el Español), profesionales a la hora de proporcionarnos información sobre la ciudad, no sólo en cuestión de monumentos sino en transportes. Siempre con una sonrisa y gran amabilidad.
La habitación era muy amplia, con salón y un dormitorio muy grande decorado con mobiliario de época. Pudimos tomar té y café en cualquier momento ya que teníamos un kettle, café, té, leche y azúcar cortesía del hotel, lo cual venía bastante bien después de volver de cenar. Muy silenciosa, ya que está en el piso superior y la calle preciosa peatonal de la entrada del hotel hace que sea una vía de paso.
Una estancia inolvidable.
- Accor Grand Hotel Biedermeier Wien
