Este hotel tiene casi todas las ventajas que puedas imaginar para una visita a Viena.
Está bien situado, justo en la periferia del centro de la ciudad, está un poco fuera del Anillo. Lo que necesites 15 minutos a pie de Stephan Catedral, cerca de un parque (muy agradable) y después la zona peatonal. La estación del metro está a 100 metros del hotel, y tienes tranvías y autobuses al Ring cerca.
El hotel tiene sólo suites, más de 40 metros cuadrados, con un diseño abierto, una pequeña cocina y 2 TV, una en el dormitorio, una en la sala de estar. Como que alquilamos 3 habitaciones, todo nos juzgar que los arreglos son diferentes de una habitación a otra, pero los muebles y el equipo están bastante lo mismo. Todas las habitaciones estaban limpias, eran espaciosas. Los baños estaban bien también (algunas tienen una bañera, algunas tienen solamente una ducha (así que es mejor pedir).
El hotel es muy tranquilo. No se oía ruido en las habitaciones.
Hay unas instalaciones de gimnasio y una sauna, pero no sueño. Es bastante pequeña, y no hizo por el personal.
En general, una muy buena elección por unos días en Viena. Por el mismo precio, solamente te darían habitaciones más pequeñas en hoteles de 5 estrellas, pero si prefieres sitio para relajarse después de visitar muy concurrido de la ciudad, entonces éste es una muy buena elección. Probablemente nos volveríamos allí si regresamos a Viena.