He ido a Viena a pasar el fin de año y estos días que en España se me atragantan un poco. La reserva online muy bien. Te mandan correos personalizados de confirmación y te ofrecen un transfer por 36 euros al hotel. Dado que que existe un metro que te lleva directamente en 16min al centro y que el metro en Viena es sencillo puedes ahorrártelo si no vas con muchas maletas. Pero es un detalle que te lo ofrezcan y faciliten.
El hotel está situado en una calle pequeña detrás de una zona museos y el parlamento. Es como si estuviese en una paralela al paseo del prado. La entrada es como la de una pensión y por la noche el luminoso está medio fundido. Para subir a recepción hay que subir unas cuantas escaleritas en curva así que para discapacitados una faena.
Check-in correcto. Gente agradable.
Habitacion amplia con ventanas mirando a un patio interior. Pero un frío de narices. El termostato estuvo los cinco días al máximo de caliente y nunca llegamos a entrar realmente en calor. Debo decir que fuera estábamos a -2 o -8ºc, aún y así no entraba suficiente calor en ese pedazo de habitación. Son habitaciones temáticas sobre algún tipo de vino. Cosa que a nosotros, personalmente, nos pareció poco relevante. Eso sí, tenías una botella de ese vino en el minibar. Minibar con 2 refrescos, 2 zumos, una chocolatina rota, 2 botellas de vino y algunos licores de botellita. Ah! un par de aguas.
Cama doble pero es tipo dos colchones individuales juntos. Ponen el típico edredón no muy grande, bueno dos independientes. Así que estás toda la noche destapándote sin querer. Cama agradable con bisel iluminado muy chulo.
Primer día WI-FI inoperativo.
El baño con un solo gel-champú que no repusieron en los cinco días que estuvimos así que tuve que pedir en recepción el tercer día y tardó unas dos horas en traerlo (este es el Hotel número uno de Viena??? no me lo creo).
Día 31 por la mañana no hay agua caliente. El último día del año me ducho con agua fría y ahí fuera a unos -4º. Tras el desayuno, ya de mala leche, pido explicaciones y no soy el único, claro... pues la explicación es que como todo el mundo se ducha más o menos a la misma hora no tienen suficiente potencia. Yo me duché a las 10 de la mañana!!! (bueno intentaba). Así que nos dijeron, medio en serio, medio en broma, que
unos clientes se duchen por la noche y otros por la mañana..... con esto ya jamás volveré a este Hotel.
Ducha (cuando tenemos agua caliente) alucinante, pero con fugas hacia el parquet así que toalloas al suelo!
El único día que preguntamos en recepción la chiquita tipo becaria nos dijo.... vamos, no nos dijo nada de nada. No tenía ni idea. Eso sí, muy correcta, agradable y simpática.
Desayunos contradictorios... tienen muchas cosas y no es barato, pero al final el 80% no sabes lo que es y lo pruebas y bueno.... menos mal que le pedía un par de huevos y me los hacían.
Check-out correcto tras dejar más de setecientos euros.
No he estado mal. Pero no creo que repita. No olvido tener que ducharme con agua fría, que no repongan el gel y otros detalles. Así que mi valoración es intermedia. Agridulce. No lo recomendaría de entrada, pero es una buena opción.
Creo que es un error que esté como número uno de viena. Puede que sea el Hotel "revelación" u Hotel "diferente" o algo así... pero el mejor hotel de Viena es muy dudoso.
- Hotel Rathaus Viena
- Hotel Rathaus Wein And Design Wien
- Hotel Rathaus Wein Design Wien
- Rathaus Wein Design Wien Hotel
