No cuenta con acceso directo a la calle (sino a una plaza comercial) ni con maleteros, por lo tanto debes cargar tus maletas aproximadamente 300 metros para llegar a la puerta de acceso a un edificio en el cual del tercero al quinto piso es el hotel, por eso debes usar el ascensor (que es reducido y lento) que va únicamente de la planta baja al tercer piso donde se encuentra la recepción, de ahí que si tu habitación está en el cuarto o quinto pisos debes subir tus maletas por las escaleras.
La habitación no es muy reducida, pero el baño es muy pequeño, por eso al usar la regadera se moja todo, no existe tina sino una pileta como de 70 cm de largo por 60 de ancho, con un WC muy alto.
Lo peor de todo es que no cuenta con aire acondicionado por lo que hace demasiado calor, sobre todo porque la temperatura de la ciudad rebasa los treinta y ocho grados centígrados.
Además en lugar de sábana usan una especie de edredón para que la persona se cubra, lo que es inadecuado por el intenso calor.
El refrigerador del servibar no sirve.
El desayuno es escaso y sin variedad.
Hay personal de la administración del hotel que no es competente porque no da informes, no recibe quejas, no soluciona problemas, sí persigue a las adolescentes y cuando le vas a preguntar algo se burla de tí, además de que tienen una guacamaya que el recepcionista hace que muerda a los huéspedes.
A su favor debe decirse que la habitación está limpia.
El hotel está ubicado cerca del metro y del palacio de verano
- Ekazent Hotel Vienna
