Un grupo de tres amigas pasamos allí tres noches. Ciertamente, su ubicación es genial, a unos 15 minutos andando del Hofburg, Stephansom...y a 10 de Raat haus y la zona universitaria. Eso sí..nada de lujos. habitación triple con cuarto de baño incluido y pobre decoración.
Lo positivo: limpieza, buen servicio (lo llevan un padre y un hijo orientales, muy amables que te proporcionan todo tipo de información y un servicio acogedor).
Lo negativo: Ruidosa, ya que al estar en la primera planta, desde primera hora de la mañana se escuchan los coches que pasan por la calle, q es bastante transitada.
- Mal señalizado: cartel pequeño que no es nada visible desde lejos. Como referencia, está justo enfrente de un restaurante italiano que hace esquina (y al que por cierto, recomiendo ir: comida abundante a un precio asequible para ser Viena...)
- La sensación nada más entrar es algo deprimente: el bajo es una especie de patio antiguo con carritos de bebe´s aparcados, muy oscuro.
