Me gustó. Las habitaciones eran enormes, como los baños, y ambos estaban muy limpias.
El transporte es fácil, los tran pasa justo afuera de la puerta del frente, y puedes ir a cualquier sitio muy fácilmente desde allí.
El único inconveniente es la falta de restaurantes a los que se puede ir andando, pero luego con el tranvía tan cerca que no es difícil que saltar un par de paradas a encontrar más. El desayuno también es bueno.
Todo en, sin duda un sitio me volvería a alojar allí.
