Esta debe haber sido uno de los más elegantes estancias que habíamos tenido. El hotel está ubicado a una distancia de distancia de ambos estación de tren y el aeropuerto (sin embargo, un taxi desde y al aeropuerto sería caro, a unos 100 no).
En el check in, preguntamos si es posible para que una habitación con vistas al mar, y nos concedieron con una sonrisa. La vista es en efecto: el mar sin respiración y bastante a menudo uno se puede ver águilas pasando por. Durante el mes de agosto, también hay un sol de la medianoche, que en en sí es simplemente un evento. Así que, ¿pide una habitación con vistas al mar. Normalmente, no cuestan extra.
Hay un gimnasio en el sótano. Mientras las instalaciones son no el más moderno, que son suficiente para un trabajo de salida rápido o/spa de la sauna tratamiento.
No probamos cenar o almorzar opción del restaurante, pero nos pareció que el desayuno era genial (con famoso salmón noruego). En general, una experiencia muy positiva. Muy recomendado
- Rica Hotel Bodø
