Mi novio y yo fuimos a Oslo en el puente de mayo de 2006. El hotel Grand Oslo tiene una situación magnifica justo en frente del parlamento y a un paso de cualquier sitio de interés turistico. Aun conserva la solera de antaño pero ha perdido exclusividad. El desayuno aunque correcto no corresponde a un hotel de su categoria ademas los cafe distintos del americano como un expreso o un cafe con leche te los cobran por separado y no estaban incluidos en el menu ( 39 coronas).
Las habitaciones cada una decorada de distinta forma son amplias y con muebles de estilo.La limpieza es correcta aunque yo echaba de menos mas cortesias en el baño, exclusivamente te colocaban un bote de gel, otro de champoo y uno de crema pero no ponian por ejemplo peine o colonia o cepillo de dientes o cualquier tipo de detalles que ponen en hoteles de lujo.
Mantiene los salones y las habitaciones del buen hotel que fue pero hoy realmente no se le puede considerar como un hotel de lujo.
