Es un hotel estupendo, con una situación excelente, justo al lado de la estación de tren. Las habitaciones dobles normales son más bien pequeñas, pero están bien. Los empleados eran muy amables, sobre todo Marianne, la encantadora camarera del restaurante. La comida del restaurante era muy buena y a precios razonables (¡para Oslo!). El bufé del desayuno era variado y abundante. Un pequeño pero. Como nos marchábamos a las 5.30 de la mañana, porque el avión nos salía temprano, pedimos que nos preparasen un desayuno para llevar, que consistió en un sándwich mixto, una manzana y un brick de zumo. Muy poca cosa para las 110 coronas (casi 13,50 €) que nos cobraron.
- Thon Hotel Oslo
