Estuvimos alojados en este B&B dos noches en julio de 2011. El primer día llegamos muy tarde, pero la recepción por parte de Tim fue muy amable. El edificio es impresionante, del tipo que uno (en su ignorancia, todo sea dicho) asocia la burguesía victoriana. Está claro también que se ha prestado atención al mobiliario. La habitación era muy amplia y cómoda. El baño tenía aspecto de haber sido renovado hace poco; estaba limpio y funcionaba bien. Los desayunos eran bastante buenos, servidos con mucha amabilidad y haciendo un esfuerzo por complacer. El hotel es fácil de encontrar y está a unos 10 minutos andando del centro histórico de Stirling. En definitiva, un lugar recomendable sin ninguna duda.
