El hotel no tiene ningún lujo. Ninguno. Es como pasar unos días en casa de un amigo al que no le van muy bien las cosas. Una habitación pequeña, una cama grande, una ventana a la calle y un baño bastante viejo. Y sin ascensor, claro. Lo mejor, poder darse un paseo por el río (que está al lado) a cualquier hora. En Londres, se agradece. Y tiene buenos pubs y restaurantes cerca. Además, está muy bien comunicado con Waterloo Station. Hay trenes frecuentes y hasta tarde. Recomendable para el que le guste hacer vida en la calle. En verano, el entorno es maravilloso. Abstenerse remilgados, gente que vaya a pasar mucho rato en la habitación y todo aquel que se sienta a gusto en las enormes aunque impersonales habitaciones de las grandes cadenas hoteleras. El desayuno, normalillo. Ah, y otra recomendación: si mides más de 1'85, la ducha te resultará pequeña, y las mesas de desayuno, también.